Untitled Document

 

"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

www.surda.se

 

 

17-07-2011

 

 

 


Le “faltan varias canalladas más”.

SURda

 

Nuestra opinión

El episodio de las asociaciones público-privadas (APP) ha terminado. La ley se aprobó con algunos corcovos del Partido Comunista que son más para las galerías de los hinchas, que una manifestación de firme voluntad política. No existe esa voluntad en las filas del partido, desgarrado por corrientes internas. En consecuencia hay amagues para que el ala izquierda de ese partido no se sienta completamente decepcionada. Y en lo demás, se apuesta a la parodia de la “unidad férrea” y todas las místicas que ya conocemos del pasado. Poco a poco el legado de los “renovadores” va imponiendo su agenda. Perdieron, en su momento con Jaime Perez, Valenti y el resto de la comparsa, pero están allí. Si no presentes en las estructuras, asediando desde afuera.

En consecuencia, política son hechos, se afirma la línea que Bergara había anunciado en Washington en fecha tan temprana como junio del 2005. Entonces manifestó claramente que el triunfo del Frente Amplio hacía imposible que alguien pudiera “accionar mecanismos de democracia directa” y que por tanto en el gobierno frenteamplistas “se harían reformas”. Era el anuncio de que se disponían, en los plazos que la coyuntura política permitiera, congraciarse con el capital inversor, en las condiciones que este fija. Las luchas que en su momento se dieron en defensa de Ancap o del agua, pertenecían al pasado. El Frente como organización política no las acompañará, de la misma manera que se hizo con la oposición a la Ley de Caducidad. Un vasto frente que abarca desde los derechos humanos a la política económica se consolidad en su versión “progresista”. O sea no habrá ni Justicia ni Verdad para las víctimas de la dictadura y habrá inversión extranjera como único camino para el crecimiento económico que nos pretenden disfrazar de desarrollo. Es la lógica de un gobierno que administra la propiedad de otros, para que esos propietarios sigan contando con el producto de la riqueza social, sigan explotando en forma “moderna” porque el viejo neo-liberalismo se hundió definitivamente y ahora valen las nuevas recetas del Banco Mundial que garanticen la “gobernabilidad” sin mayores sobresaltos.

La contracara del proyecto, que no logra eliminar la exclusión social, están a la vista en este invierno: los muertos adultos en las calles, y los bebés que también se mueren de desnutrición en Artigas o en Bella Union porque los organismos de previsión social tienen fallas, fallas que el gobierno conoce perfectamente bien, porque el diseño de su proyecto era paliar los problemas y no modificar la situación. Festejen, o festejemos, entonces, con la conciencia tranquila de que se hace lo que se puede porque “es lo que hay, valor”. Y agreguemos –por las dudas- algún cambio ministerial (Ana Vignoli) que cumple además dos funciones: darle un “estate quieto” al partido de los corcovos y una señal al público de que estamos atentos ante cualquier brecha por la que se pueda precipitar la movilización social, incipiente y crítica. A los otros que se movilizan contra Aratirí, ya los estamos investigando policialmente con las fuerzas de nuestro buen ministro del Interior, Bonomi.

Seguimos entonces, arropados en esa falsa sensación de seguridad, de la que en algún momento despertaremos. El país, particularmente sus clases medias es conservador, avanza a medias en todos los ámbitos y, como decía Jorge Zabalza de otra manera, “con los versos” alcanza.

La situación es muy similar a los años de bonanza que presidió Luis Batlle Berres. Similar no quiere decir igual, señalémoslo expresamente, por las dudas. Entonces también los elencos gubernamentales y el propio presidente estaban “hechados para atrás” como lo testimonia la vieja caricatura de Peloduro. Y tan hechados para atrás estaban que cuatro años después se cayeron estrepitosamente. Entonces también, como ahora, los diputados, senadores, los ministros y los elencos gubernamentales se pronunciaban con suficiencia cuando no con arrogancia de triunfadores, breves, del momento. A Luis Batlle Berres, lo sucedieron con la otra versión burguesa, el partido nacional y con él vino la “apertura” a la inversión extranjera, los ajustes a los salarios, los cierres de las fábricas y los recortes a los presupuestos de la educación, de la salud y del bienestar general. Empezó el largo declive que siempre nos llega y que algunos tontos creen que ellos evitarán. Porque las crisis capitalistas son así y porque en esas crisis los que pagan el pato son los países de la periferia del sistema integrado. La crisis capitalista –lo sabemos todos- sacude los mercados y lleva a las gentes a las plazas en su protesta. En España, y las analógias valen, el cuerpo social de la protesta son los jóvenes que no tienen futuro, pero también los sectores atrasados que con trabajo creyeron en el mito del “ladrillo” para descubrir que hoy, sin trabajo, están en calle con las familias que engendraron en el periodo de la alegre y despreocupada bonanza y, además, sin techo que los ampare.

En Uruguay- nuestra preocupación central está en este, nuestro país (y no lo hacemos por chovinismo estrecho, del cual estamos bien lejos)- los análisis y las radiografías de los Economistas de Izquierda, continúan en diferentes líneas de interpretación señalando lo central: no vamos hacia el desarrollo, no utilizamos la bonanza momentánea para los proyectos de inversión necesarios y particularmente no utilizamos el gobierno para la organización de la conciencia colectiva que la convierta en la fuerza motora del proyecto de cambio. En consecuencia permanecemos en la superficie. Debatimos sobre un impuesto agrario que duerme porque fue trabado desde el inicio por el vicepresidente y su equipo economico y del cual, en su monto, “es joda” lo dice un argentino Carlos Melconian y lo reitera en un lenguaje más comedido Jorge Notaro señalando que la discusión se da a un “nivel de un mercado de artesanías” por cuatro dólares por hectárea mientras que el país debería afrontar medidas que vayan más en la distribución de la riqueza y del desarrollo pero gravando a los inversores. Se olvida que se hizo porque después del 19 de mayo y el voto Semproni el presidente sintió que la cosa podía crujir, tanta había sido su audacia.

La afirmación del presidente Mujica “Estamos no muy lejos de ser un país desarrollado”, ni siquiera la llevan los sectores del conservadurismo neoliberal colorado. Todo eso es el juego fatuo de un hombre cuya función principal es exhibir una auto complacencia errónea y equivocada al mismo tiempo que introducir un método irresponsable de decir y hacer lo que personalmente le parezca sin importarle consideraciones hacia los demás. Los demás lo dejan porque saben que será el que pagará los costos de la boda y además conocen que cuando se pone lírico lo saben frenar eficazmente para que vuelva al redil y se deje de macanas.

A Mujica lo hemos dicho antes, le “faltan varias canalladas más”. Es un quintero metido a Machiavelo que ni siquiera ha leído al ilustre florentino que de política sabía y mucho. Ahora esta “embalado” y acaba de pagar los favores recibidos por el Sr. Eleuterio Fernández, el hombre al que ideológicamente debe tanto. Lo mando al puesto perdido de la interna militar. El lugar en el que debía estar, entre lo que queda de los viejos reaccionarios y los que asesorados por la burguesía, ducha en estos asuntos, acaban de prender fuego los archivos que los incriminan. En consecuencia en este “nuevo frente” este autodenominado “soldado” (se acuerdan de Abdala?) hará todos los esfuerzos que pueda para adulterar balances no solo de la Marina, sino también los otros de las dos armas que faltan y que contuvo su antecesor el “raton” Rosadilla o sea: el Ejercito y la Aviación. Va a estar ocupado levantando las alfombras para meter -escoba contable en mano- la basura debajo de ella.

Pero no nos preocupan todos estos escarceos. El gobierno va definitivamente hacia la derecha eso lo constatan todos. El problema que nos preocupa es otro: que hacemos los demás, los ciudadanos de a pie.

No se trata como hace Zabalza de publicar viejas cartas. Eso, que es encomiable, no alcanza. Aquí de lo que se trata es de señalar que esta gente no nos representa más. Ni Mujica y su MPP, ni Huidobro y su Cap-L, ni el Frente en su conjunto, inclusive Tabaré Vázquez que lo mandaron para afuera, para hacerlo jugar –cuando llegue el momento- de recambio. Que no hay que darles ningún voto, y que hay que intervenir políticamente para asediarlos, hacerles la guerra constante de recursos, hostilizarlos en todos los ámbitos que se pueda, particularmente con la actividad extra parlamentaria. No es bajo horizontes viejos que se dan los combates. Se dan buscando horizontes nuevos. Hay que salir a proclamar las cosas –para comenzar en los muros- tomando posiciones bien claras ante los vecinos: estamos decididamente en contra, hasta aquí llegamos y ahora los vamos a pelear en todos los terrenos.

Enfrentar esas políticas, debe ser el esfuerzo de todos aquellos que entiendan que hay que coincidir para tener fuerza y salir de la pasividad descontenta actual. Si se extiende el desánimo silenciosamente como hasta ahora, los causantes del mismo seguirán haciendo con impunidad lo mismo y después argumentarán que la sociedad civil no les ha enviado ningún mensaje. Y para los sectores de la juventud lo que quedará será el cinismo o la emigración.

Por ahora lo que se extiende es el descontento. Cerradas a cal y canto las posibilidades de manifestarse internamente, convocados para dar opiniones que después no son tenidas en cuenta la intelectualidad comienza a comprender que están verdaderamente pintados, que todos los convites a dar una opinión son mentirosos. Como antes, bajo Tabaré Vázquez, con Mujica el populista fallido, las altas jerarquías políticas van solo a recoger pareceres, a succionar información que no pueden ni quieren articular en sus políticas concretas. En esas condiciones el divorcio de intereses y expectativas, va pautando que el progresismo gobernante está firmemente convencido de mantener su curso. Dejan a otros –esos cagatintas de la pluma que fungen como intelectuales orgánicos- el papel de asustarnos con que ese curso es el único curso posible. Que si no siguen ellos, vendrán los “otros” que, nos dicen, serán peores. De esa manera se puede establecer el paralelo con lo que pasa en España, pero la diferencia está que en España las mayorías se han dado cuenta del engaño –que sufren en carne propia y brutalmente- y han salido a la calle, a ocupar las plazas y a manifestar. En Uruguay estamos todavía lejos de ese espectáculo que marcaría nuestra regeneración. Ni siquiera nos acercamos a Chile, donde también las mayorías han roto con el espejismo de la Concertación y los han mandado al llano.

Lo importante por ahora es señalar que no cabe concebir una rectificación de rumbos. El divorcio lo han provocado las alturas concientemente desde antes de tomar el poder en el 2005, quizás antes, desde que Tabaré Vázquez asumió la intendencia de Montevideo.

No creemos que la cosa sea esperar a que se derrumben solos. La trama social real del Uruguay concreto, tiene muchos puntos de contactos con lo que acaban de protagonizar en Buenos Aires, el electorado capitalino con el triunfo de Macri. Es una mezcla de exitismo de cortas miras, de consumo de televisión con plasma y de aprovechar el momento, como sea, a costa de los demás. De alguna manera “estamos mejor” dicen algunos, que alguna vez fueron militantes. No creemos que eso sea la expresión del atraso personal de algún militante que se quedó rezagado. Más bien creemos que es una fantasía del imaginario colectivo. Y lo peligroso aquí es, justamente, que sea colectivo. Las dos almas en que se debate la conciencia del pueblo.

Atender a todos esos indicios, tratar de comprenderlos es fundamental. Se trata de aglutinar una conciencia colectiva de que no se puede seguir así. Los que vienen señalando todos estos problemas desde hace tiempo están en condiciones de ser iniciadores de lo que solo tomará cuerpo colectivamente, aglutinando a los sectores que están pasivos en su reservas o, en su crítica. Y sin sustituirlos.

Hasta el 19 de mayo llevamos nuestras protestas a los organismos gubernamentales. Creíamos que con presencia podíamos influir. Los acontecimientos demostraron –un día después y multidinariamente- que a esos lugares no hay que concurrir más. Son 6 largos años de mentiras, de manipulaciones y de frustración.Ha llegado el momento de decirles también nosotros que no nos representan. Que no esperamos nada de ellos y que nuestros caminos se bifurcan definitivamente.

ARRIBA los que LUCHAN!!!!


 
Copyright © 2007 SURda All rights reserved. webmaster@surda.se