| "Nada podemos esperar sino de nosotros mismos" | SURda |
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15-10-2011 |
Esa irrefrenable vocación de convertirse en …pato criollo.
El Hombre, es un animal político. Un depredador feroz, que aprendió las malas artes en un largo aprendizaje que comenzó en “El Arbolito” y que después depuró en su vida privada y pública. Asi llegó –con malas artes y engaños- a empresario. Así depuró sus vicios en la Intendencia de Montevideo y los afinó después en la Presidencia de la República.
Tengan por seguro –los lectores- que es mas “frio que un bufoso”, que no “dá puntada sin nudo” y que el silencio, la política de los corredores, de los círculos pequeños, es su mantra. No por casualidad eligió ser masón.
A más de todo eso, esta o estaba en la carrera de ser re-electo como candidato presidencial, lo cual exige ser muy cuidadoso en todos los juegos previos y no cometer errores graves y/o descalificantes.
Este en un primer ángulo para pronunciarse sobre el tema.
El segundo –que se refiere al marco general- es también importante.
Uruguay sabe, desde su mismo nacimiento que no puede ser enemigo ni del Brasil ni de la Argentina. Sabe también –el pasado nos lo recuerda constantemente- que intentarán una y otra vez imponérsenos, obligarnos, sacar ventajas. Con más de medio millón de uruguayos viviendo en Argentina, en tiempos de bonanza económica –y sin poder regresar- el tema de las relaciones con ese país es delicado. Exige buen talante, mente clara y voluntad política. Buena voluntad política. Uruguay –con respecto a la Argentina- no es Chile. Nuestros vínculos pasados son distintos. Por tanto hay que comprender la Historia de ésta nuestra comarca, asumirla con seriedad y no andar jugando con tonterías.
El tercer elemento a tener en cuenta, es el panorama político nacional y, particularmente -particularmente- repetimos- la misma situación de la coalición gobernante. Si el oposicionismo interno, en busca de espacios, nos lleva a imitar la política de los partidos burgueses tradicionales, se va por mal camino.
En función de estos tres elementos es que debe juzgarse las declaraciones del Sr. Tabaré Vázquez ante un núcleo de egresados de cierto colegio más que desconocido. ¿Sabe alguno de nuestros lectores que alguna vez Tabaré Vázquez –o los que lo asesoran- eligieran reunirse con los ciudadanos, votantes, o militantes sociales críticos? ¿Qué escucharan sus argumentos, sus razones, sus oposiciones? La respuesta es un NO, rotundo.
Es por eso que esto que sucedió no es ninguna casualidad. Este no es un hombre “al que lo alcanzó la biología” como quieren hacernos creer algunos. No es tampoco un político que dice “la verdad” como quiere hacernos creer el Senador Rubio, que es un maestro en eso de desarticular formaciones políticas propias y es cultor de la técnica de la veleta que delata siempre para donde sopla el viento.
Que el Frente Amplio fue opositor a Botnia, hasta que se les explicó las ventajas políticas que el tema reportaba (además de los puestos de trabajo que vendrían con la inversión) no lo ignora nadie en Uruguay. Tabaré Vázquez fue el hombre encargado de dar el viraje. Tuvo e el asunto un papel destacado que no ignora nadie a menos que juegue a ser un desmemoriado. Que había oposición al tema –quizás financiada por el poderoso grupo Clarin y otros- tampoco es novedad. Que algunos de esos opositores amenazaron con volar con explosivos la obra tampoco. Pero tengamos claro que esas eran opciones personales, incluso grupales, que no implicaban al gobierno argentino. Ni al gobierno de entonces ni al pueblo argentino.
Considerar del lado uruguayo todas las opciones en juego, entonces, repitamos el entonces , no puede tampoco asombrar a nadie. Política es también prever. Pero prever dentro de ciertos marcos. O dicho de otra manera, analizar fríamente, sin perder la cabeza ni dejar de lado las proporciones. Entre esas consideraciones, está en que hay sectores -del lado nuestro- que juegan su propio juego. Los militares por ejemplo. Que defienden sus intereses corporativos en primer lugar y que, por tanto, tenderán si son convocados a consejo, en lanzar agua para el provecho de su molino propio. En consecuencia pueden ser utilizados para asegurar un perímetro, y nada más. El tema es un tema donde tiene prioridad la parte diplomática, no la militar.
Realizado el asunto, como se realizó, no hay después que andarlo mencionando. Hasta que pase un buen tiempo. Eso es lo que ha señalado con buen tino el Sr. Lacalle Herrera, que es zorro político y enemigo de clase de toda el alma, pero que en la cuestión, básicamente, tiene más sensatez que el Sr. Tabaré Vázquez.
Como partimos de la base de que estas declaraciones no se hicieron inocentemente, ni para darle gusto “a la sin hueso”, ante un núcleo no mayor de más de 20 alumnos de un ignoto colegio, es lógico suponer que la declaración se hizo con intenciones políticas ulteriores.
Don Bochinche y compañía, esa especie de Armada Brancaleone donde bizarramente cabalgan “la Tronca” Topolanski y el escudero Agazzi, y que llevan atado a los tientos al inefable –entonces senador y hoy ministro- EFH, si en algo interpretó correctamente el sentir popular , fue en el tema de las relaciones deterioradas con Argentina. Resolver el entuerto fue la causa de que su popularidad saltara a un 67% al comienzo de su mandato. Después las cosas cayeron por su propio peso, como corresponde a las leyes de la física.
¿Qué busca entonces con sus declaraciones el Sr. Tabaré Vázquez? –Hay dos interpretaciones posibles y en cierto grado complementarias. Busca deteriorar las relaciones con Argentina, aprovechando la ausencia del Primer mandatario y, no es para nada descartable, busca insistir con el cambio de rumbo político que presagia él y todos aquellos sectores que andan atrás de promocionar su candidatura.
Veamos ahora las implicaciones de sus supuestas “revelaciones”. Buscar en un conflicto con la Argentina la solución de la “guerra de guerrillas” que proponía cierto sector de las fuerzas militares era, evidentemente, un desatino. Buscar el apoyo de la administración Bush, como se confiesa que se buscó, es aún un desatino mayor. Si los yanquis entran en el Uruguay, realizan el sueño que no pudo realizar nunca Inga-la-Perra. El sueño dorado de cambiar su enclave colonial de Sud Africa en el Atlántico Sur, por “la tierra purpúrea”, estratégicamente situada en la desembocadura del Plata. En suma, o en resumen: el sueño del pibe.
El Sr. Tabaré Vázquez y sus asesores –tengamos en claro el tema- es un monstruito enquistado en la izquierda. De socialista no tiene nada, ni lo tuvo nunca. Empezó por ignorar disposiciones sobre el tema del derecho al aborto de las mujeres que era materia recibida en el viejo partido de Frugoni. Es más bien un aspirante a enterrador de ese partido y de liquidador al estilo de Gonzalez, el español, o de Blair el laborista. Ha proclamado a los cuatro vientos desde que se anunció su candidatura que aspira a “superar” las “viejas ideas” que vienen “del siglo XIX”.
Será muy doctor en medicina y con especialización en oncología, pero de la Historia nacional, de nuestra frustrada y dolorosa historia nacional es un ignorante mayúsculo. Actúa, por lo tanto, en consecuencia.
Pero todas esas debilidades deben contarse –y asumirse- dentro del panorama de la crisis final de la gerontocracia frentista que nos gobierna. Ni Don Bochinche, ni este aspirante a Doctor Merengue que es el Sr. Tabaré Vázquez son casualidades, ni paracaídistas que nos caen desde el cielo. Son el producto de la crisis política nacional. Incapaces de reflexionar con seriedad en un mundo cambiante. En alguna medida representan la incapacidad colectiva propia. Por algo son nuestros representantes o, mejor dicho, los que el pueblo uruguayo elige.
Repensar el Uruguay actual, sus posibilidades después del engendro que protagonizó Lord Ponsomby, es una tarea urgente que se resuelve con políticas apropiadas. No es una mera cuestión académica. José Batlle y Ordoñez supo realizarlo. El Frente Amplio y los elencos que lo dirigen –a la vista está- no le llegan ni a la altura de los zapatos. Andan, a los tumbos como siempre han andado. Aspiran al poder político, sin tener claro que van a hacer después que logren sus afanes. Y por eso se aburguesan y se repiten en la mediocridad tradicional copiando a los partidos burgueses. Por ese rumbo no hay camino. O mejor dicho viviremos la infamia de seguir las huellas de patos criollos que dejan a cada paso…lo que les sale de las tripas.
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