| "Nada podemos esperar sino de nosotros mismos" | SURda |
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23-05-2011 |
“El marchar majestuoso de los Hombres (y Mujeres) libres”
Y sepan todos ellos que si la justicia no llega, entonces como quería Artigas, habrá llegado el momento “para sus bravos orientales” de “Hacer tronar el escarmiento”.
Anoche, como tantas veces antes, marcharon los Familiares de Detenidos y Desaparecidos. Sobrecogía esa dignidad sobria, austera, recogida de aquellos que Artigas denominaba, con pleno conocimientos de sus grandezas “mis bravos orientales”. Somos un pueblo que ante los reveses se agranda. Esta dignidad es el hueso duro que se les atraganta en el garguero a los mandamases gubernamentales, a los militares cobardes, y a los laderos –burgueses y del “progresismo”- que buscan desesperadamente la forma de neutralizarlo.
En la mañana del 20 de mayo, en El Espectador, andaban –una infamia más y van…?-el Sr. Rosencoff contento con que el pueblo hubiera sido derrotado en el evento parlamentario. El y Maggi. Ambos hombres de la “intelectualidad” tolerada por el sistema. Contertulios. Laderos de todos los tiempos. Son ambos medradores a la sombra del poder, cualquier poder. En Punta de Rieles Rosencoff le lamía las botas al coronel Albornoz. Llegó a protagonizar la protesta escandalizada de los presos todos del pabellón B. No sabíamos todavía lo que hoy sabemos todos a través del último libro de Marenales. Que querían –antes de las negociaciones- la rendición incondicional. Marenales los increpó y logró que les asomaran unos lagrimones fallutos a él y al Eleteurio Fernández. Después…siguieron en lo mismo, adentro del Florida. De los Albornoz –recientemente Jorge Zabalza- nos ha dado una referencia. Su hijo –alférez, junto con otro desgraciado, también alférez- estaquearon a Raul Sendic en una silla y con las bayonetas le partieron alguna costilla. En Uruguay somos pocos y nos conocemos todos. Y para desgracia del mistificador Eleuterio Fernández, se comprueba que los alféreces a “los que se les caían los mocos” podían, en su fanatismo y su ambición de ascender, ser aspirantes a criminales. Señalemos también que el asesinato de Ramon Peré, durante la Huelga General, lo hizo también, por disparo de arma de fuego, otro “alférez” de entonces.
En la misma radio, temprano en la mañana, del otro de la trinchera, desde el campo burgués salieron también dos personajes: el Sr. Bordaberry y el Sr. Larrañaga. Y atención pueblo uruguayo conciente, porque éste será el ajetreo político de los próximos meses. Ofrecen después de su victoria pírrica de ayer, el “acuerdo multisectorial”, interpartidario, plasmado en forma de Ley con el “progresismo” gobernante, todos juntos, para archivar definitivamente la Ley de Caducidad. Será –como siempre ha sido en Uruguay- el intento de birlarnos la lucha.
Eso ofrecen los que ganaron ayer en el Palacio SALIVATIVO. Eso ofrecen porque saben perfectamente bien –y lo comprobaron unas horas mas tarde- en la marcha donde no solo marcharon las victimas y sus familiares. Marchó el pueblo uruguayo conciente, rodeados de una juventud que ha sido ganada para la causa de la verdadera justicia. Las clases que dominan la riqueza y a través de la misma la sociedad. Las clases que imponen los aspectos fundamentales de su ideología, de sus puntos de vista, de sus visiones y de sus interpretaciones saben perfectamente bien que la Ley de Caducidad esta muerta. Fue un instrumento que les sirvió durante casi 20 años. Pero saben también que no sirve más. El progresismo gobernante –mas derechizado con Mujica que con Tabaré Vázquez- les dio la yapa y el respiro final. Pero saben que para desarmar la voluntad popular hay que cambiar algo, dar la apariencia de ecuanimidad y cordura y salvar en el intento lo fundamental: el cuerpo de represión que es el Ejercito, sus cuadros de oficiales, la estructura educativa que forma asesinos potenciales de sus compatriotas civiles y todo lo fundamental que pueda salvarse. El Ejercito y las Fuerzas Armadas son su última garantía de mantener su dominación.
Saben que en los plebiscitos se avanzó en conciencia, aunque lo negaran. Saben –y lo expresaba magníficamente bien la senadora Constanza Moreira- que la cultura de la impunidad está en crisis. Desde la actividad de las organizaciones sociales, desde las manifestaciones y plebiscitos, pero también desde el cine y el teatro, desde la murga, y otros ámbitos de la cultura, están asediados. Saben que castrar orientales maniatados, con bayoneta, asesinar parturientas para robarles los hijos, violar y torturar es la mancha del crimen que los persigue a ellos –los militares y los civiles- como el ojo de dios perseguía a Cain. Implacablemente, en silencio, por su mera presencia, como la multitud de la Marcha.
Desde su retiro bucólico de Anchorena, el Sr. Presidente, festejaba su honomástico con la corte de habitual que lo rodea. “Ternera con cuero” ofreció el paladin del “país productivo”, del ahorro y de la “libertad” que viene de vivir modestamente. Y aprovechó la oportunidad para hablar de los “desaparecidos” que de alguna manera tienen que aparecer aunque mas no sea simbólicamente (aunque mas no sea uno o dos) para que la protesta silenciosa se pueda maniobrar, encauzar. Necesita embaucarnos, una vez más, porque su gobernabilidad está en juego. Ya ofreció levantar las causas que Sanguinetti, Batlle y Lacalle Herrera, archivaron aprovechando la Ley de Caducidad. Cree que con eso basta.
No basta, es simple maniobra dilatoria, dulces, pastillas, cuentas de colores. Engaña-pichanga.
Las cifras de su popularidad están descendiendo vertiginosamente. Ya son solo un 41% y crece en el propio partido gubernamental la duda de su idoneidad. Dijimos hace unos editoriales atrás que “le faltan unas canalladas más”, que no está en el final, sino en el principio de SU final. Personal y político. Es “naipe marcado” que -como dice el tango- “después de junao, …tiene que rajar”. El cree que la coyuntura económica y el tiempo que le quedan le permitirán sobrellevar la situación. Apuesta a eso. Se han acostumbrado tanto a manipular a la opinión pública, al electorado frente-amplista, a la militancia de base, que creen que el método les seguirá sirviendo.
Creemos con toda sinceridad que se equivoca. Los pueblos tienen dignidad. Los pueblos mantienen tercamente en su memoria su historia, que no es la historia oficial que ellos nos quieren hacer creer.
Debemos estar alertas ante lo que se viene. Van a querer vendernos nuevamente el viejo buzón. La derogación . Astori, ese cáncer político que esta instalado en la Vicepresidencia y su grupo político serán seguramente los que “harán punta” disfrazada de crítica o de autocrítica. Insistirán con lo que ellos todos están de acuerdo. No quieren la anulación y por ese motivo debemos mantenernos firmes en que sin anulación, clara, expresa, terminante, no hay acuerdo posible. Nada de sucedáneos que ya conocemos. En nuestra firmeza radica nuestra principal fortaleza.
La anulación de los efectos de la Ley de Caducidad tiene aspectos fundamentales y centrales. La aparición de todos los desaparecidos, dónde están. La verdad completa sin cortapisas de las responsabilidades cometidas. El juicio concomitante a los responsables sin atenuantes de ninguna naturaleza. La reparación a las victimas.
Nada de “Nunca más” bucólicos como con el que nos quiso hacer comulgar el antiguo presidente Tabaré Vázquez. Y conste que esa bandera ya la levantan otros. Entre otros cierto coronel retirado de apellido Cedrez que hay que preguntarse si no es el mismo Cedrez que dirigía un equipo de torturadores cuando Teniente Primero en cierta unidad dependiente del Batallón Florida. Porque a ese Cedrez lo pueden identificar varios. Y que él aparezca promoviendo descuento de penas a supuestos o posibles colaboradores es una garantía de que de allí no puede venir nada bueno, sino más de lo que todos conocemos.
Pasada la Marcha, pasado ese momento de dignidad que viene de las fibras más íntimas de la parte conciente y responsable de nuestro pueblo, viene la otra parte la que no digna, ni responsable ni conciente. Vienen en primera fila los militares asesinos y sus agrupaciones promocionales y centros físicos de conspiración constante. Vienen después los civiles que fabricaron las leyes y decretos de todo el periodo y que al dar una apariencia de legalidad los hicieron posibles. Viene también los directorios de los órganos de prensa, de radio y de televisión que le dieron bombo. Vienen los políticos de los partidos políticos burgueses que –de acuerdo al debate parlamentario del 19 de mayo- están dispuestos a hacer lo mismo que hicieron otros blancos y colorados muertos cuando integraron los órganos dictatoriales. Vienen también finalmente los traidores nuestros. Los Mujica, los Astori, los Tabaré Vázquez, los Eleuterio Fernández, los Saravia, los Semproni y los Rosencoff. Y no se asombre nadie de que adelantemos que queda alguno más tapado y esperando oportunidad para tener protagonismo al servicio del mantenimiento del sistema. La lista de asesinos, co-autores, cómplices, es larga. Llegará el momento que conoceremos la intrincada red de intereses materiales e ideológicos que la hacía posible. De las interrelaciones familiares, matrimoniales y de parentesco que la solidificaban. De las nuevas que se forjaron al calor del crimen que duró sus buenos 12 años.
Pasada la Marcha, sabiendo que habrá nuevas, ellos se devanan la cabeza en ver como paran la maroma que saben que crecerá y se canalizará en nuevas iniciativas. Legales… por ahora. Buscando como el pueblo ha buscado siempre pacíficamente los caminos de la justicia: la política y la social.
Y sepan todos ellos que si la justicia no llega, entonces como quería Artigas, habrá llegado el momento “para sus bravos orientales” de “Hacer tronar el escarmiento”.
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